La madre de todas nuestras relaciones

“Toda madre contiene a su hija en sí misma y cada hija a su madre” C.G.Jung

Desde niñas nuestros sentimientos sobre nosotras mismas, sobre nuestro cuerpo y sobre las relaciones con los demás, están enraizados en nuestro vínculo con nuestra madre, ella es nuestra fuente y nuestro modelo de cómo ser en el mundo. El Mundo-Madre es el origen y fuente de conocimiento de nuestras identidades, nuestros cuerpos y nuestros futuros. Los EGOS de las mujeres son femeninos, son un legado de nuestras madres. Solucionar nuestras relación con nuestras madres (la real y las imágenes acumuladas), es el paso esencial para crear nuestra identidad distinta e independiente como mujeres.


La mala relación con nuestras madres se traduce en una mala relación con nosotras mismas. Para todas las mujeres recuperar  la conexión con la ternura marca un giro fundamental en su proceso de sanación. ¿Qué nos pasó que olvidamos algo tan esencial? Desde el amor maternal podemos sanar nuestras heridas para abrazar nuestra propia historia y finalmente abrazarnos a nosotras mismas. Al final se produce el encuentro entre la madre, la niña y la mujer.
Más allá de la relación con nuestra madre real, es necesario darnos cuenta de la madre que hemos internalizado y que sigue influyendo en nuestra autoimagen, nuestras decisiones y nuestros deseos más íntimos. En este camino reconocemos a nuestra niña interior recuperando su espontaneidad y frescura, aprendemos a cuidarla y amarla , buscando que todas las partes de nuestro ser: madre, niña y mujer tengan lo que necesitan, dejen de boicotearse entre sí y colaboren en el mismo proyecto de vida.