Crecer en relación

Personalmente cuando discutía con mi pareja, con mi madre o con mis amigos/as dejaba salir todo mi mal rollo, mi frustración y mi agresividad, cosa que dañaba seriamente mis relaciones y empezaba a crear un abismo insalvable con las personas que más me importaban.

Después de perder a gente muy valiosa en mi vida o alejarme tristemente de ellas, caí en la cuenta de que lo estaba haciendo fatal, de que no sabía gestionar mis emociones y que explotaba como una olla a presión, no sabía cómo comunicar mis diferencias sin llegar a semejantes extremos.

Luego de un tiempo me fui hacia al otro polo, suavizando siempre las cosas, ocultando mis puntos de vista y priorizando a los/as otros/as y a la relación antes que a mi misma…No quería perder a nadie más!!!

En esta etapa vivía los conflictos como una pérdida de la pureza del amor, una renuncia a la belleza y un fracaso de mi capacidad de amar. Los vivía incluso como un error de elección.

Entonces no sabía que cada conflicto de relación una gran oportunidad para ser más libre.

No había tenido ningún modelo de donde aprender que la vida tiene tránsitos luminosos y placenteros, como pasajes oscuros y difíciles.

Los conflictos en nuestras relaciones nos conectan directamente con antiguas heridas que aún guardamos en nuestro interior…

Los conflictos en nuestras relaciones más significativas son oportunidades para soltar expectativas infantiles y hacernos más responsables de nosotros/as mismos/as. Normalmente reaccionamos porque la relación nos está mostrando algo que no aceptamos de nosotros/as mismos/as.

¿A qué juego estás jugando en tu relaciones?

Para no desatar a nuestros demonios solemos evitar los conflictos, por tanto no los resolvemos y nos quedamos atascados/as en juegos tóxicos.

Evitamos los conflictos porque son espejos donde nos reflejamos y donde podemos reconocernos a nosotros/as mismos/as.

Nuestra forma de encarar el conflicto nos dice si estamos jugando a tener la razón, o bien a crecer en relación.

Si jugamos a tener razón nos acabamos cargando la relación

  • Queremos pasar por encima del otro/a, que no nos afecte.
  • Estalla una “lucha de egos” en la que estalla la ira, las acusaciones y el resentimiento.
  • Se dan sentimientos de indiferencia, indignación y culpa.

  • No hay cabida para la compasión ni la vulnerabilidad.

  • Las relaciones se centran en ‘uno/a mismo/a’, antes que en el ‘nosotros/as”.

  • Nos sentimos solos/as y heridos/as.

  • No hay espacio para que cada uno/a conecte con sus emociones más profundas.

  • Bloqueamos nuestras emociones para no empeorar las cosas, y luego las emociones se descontrolan y arrasan con todo.

Cuando en nuestras relaciones jugamos a crecer con el otro/a, abrazamos los conflictos para evolucionar y conocernos más a fondo

  • Cuando nos arriesgamos a abrazar los conflictos se da una intimidad auténtica en nuestras relaciones.

  • Solo podemos abrazar la intimidad cuando nos permitimos sentirnos vulnerables.

  • La transformación para mejor en nuestras relaciones, se da en la medida que nos damos permiso para sentirnos y mostrarnos vulnerables.

  • Desde la intimidad profunda puedes estar presente en el conflicto, abrazando a tu niño interior. Solo tu puedes dar seguridad a tu niño herido. Solo tu, no tu pareja, ni tus padres, ni amigos/as, puedes resolver el sentimiento de abandono de tu niñ@ interior.


¿
Qué nos muestran nuestras relaciones?

Los conflictos en nuestras relaciones sacan a la luz aspectos escondidos (en la sombra) de nosotras/os mismos/as, son aspectos o cualidades nuestras que permanecen ocultos en nuestro inconsciente y que proyectamos en el otro/a.

Cuando huimos del conflicto, pensamos que esos elementos de sombra no nos pertenecen, sino que forman parte del otro/a. En las relaciones íntimas es donde emerge nuestra sombra con más fuerza.

 

¿Cómo puede ayudarte la terapia?

La terapia te ayuda a ser más consciente de tu sombra, y así poder integrarla.

Cuando piensa que la causa de tu malestar está en el otro/a, no asumes la responsabilidad de tus sentimientos. Esta es una forma inconsciente de vivir el conflicto en relación.

Cuando te haces responsable de tu propios sentimientos, el conflicto sale a la luz. Puedes observar lo que te ocurre por dentro. Esos sentimientos de malestar traerán una valiosa enseñanza para CRECER EN RELACIÓN.

¿Y si sentimos que conflicto es algo que destruye la relación?

Puedes expresar lo que te está pasando por dentro. Comunicarlo de forma clara y profunda, sin querer tener la razón. Hablar de forma no defensiva e intentando abrirte a tu parte vulnerable.

Lograr una intimidad madura en tus relaciones requiere trabajar con tus partes escondidas desde la compasión y la confianza para, de este modo, aceptar las sombras, amarlas y transformarlas en relación.