Reconocer el impacto de la relación madre-hija, rescatar a mi niña interior y hacerme madre de mí misma...

Sanar heridas para poder desarrollar mis aspiraciones y deseos, para darme permiso.

"La ruptura con la naturaleza femenina se encarna sobre todo en la ruptura de la relación madre-hija… Muchas de nosotras hemos crecido cuestionadas, desvalorizadas, sobreprotegidas, temidas o ignoradas por nuestras madres. Más allá de su amor o de su entrega nos hemos sentido solas y sin una figura materna que nos acompañe en el descubrimiento de nuestras vivencias femeninas… Nos ha costado mucho tiempo entender que ellas también han sido víctimas de un mundo patriarcal que les impedía crecer o expresarse… Que ellas también fueron alejadas de lo femenino instintivo, de sus recursos sanadores, de sus cualidades nutricias y contenedoras… Que tampoco tuvieron una madre que las guiara y las alentara en su búsqueda… Que se vieron separadas de la sabiduría de sus intuiciones más profundas y fueron víctimas de un mundo donde las cualidades positivas de lo femenino estaban y están ausentes…"

Como adultas tenemos la posibilidad de crear a nuestra madre interior : de embarazarnos de nosotras mismas, la responsabilidad de cuidar y nutrir a la niña que vive en nosotras, de caminar juntas para realizar el proyecto de mujer que anhelamos llegar ser.

“Con la ropa puesta al revés”  La relación con la propia madre como la primera portadora de estos valores culturales, a través de la educación y de su propia vida como modelo a seguir o a rechazar y, en ambos casos esta relación tan fundamental de qué manera condiciona el encuentro con la verdadera identidad y el verdadero potencial creativo. “La generación de mi madre fue marcada por el auge de los avances tecnológicos y científicos y, con respecto a la rebelión contra la separación de géneros, se desvincularon en muchos casos de sus pulsiones femeninas para no perpetuar el sufrimiento de nuestras abuelas, seducidas por catálogos de electrodomésticos, partos sin dolor, reglas sin olor. Cortar con el sufrimiento: dejar de sentir, extirparse, salir de casa, analizarse, tirar todo el viejo, tomar medicamentos, hacerse marxista, maoísta, feminista radical…” Hay una especie de herida profunda de ponerse “los pantalones” tan violentamente para generar un cambio social… El femenino siempre venera y respeta los misterios de la naturaleza: muy rara vez atenta contra ella o penetra y disecciona sus misterios para tomar el control y así poder manipular en su propio provecho. Esta aceptación del que es no ha sido respetada en nuestra cultura por el espíritu masculino encarnado en la revolución tecnológica y antiecológica de esta generación. En el camino se perdieron cuentos, recetas, remedios caseros, La sensibilidad hacia las fuerzas de la vida, el fluir con los ciclos. En este intento hemos perdido la conexión con nuestra propias raíces, nuestro propio cuerpo y hemos llenado nuestras vidas y nuestro arte de acciones sin sentido.”

"Toda madre contiene a su hija en sí misma y cada hija a su madre"   C.G. Jung